La práctica
Es importante comprender que todo cuanto se estudie hay que llevarlo a la práctica, probarlo en el propio cuerpo y ejercitarlo. 'Saber' es un acto mental y lo que verdaderamente hace efecto en nuestra vida cotidiana es aplicarlo.
Se trata de 'dejar de hacer'
Los tres principios fundamentales de la meditación son:
CUERPO – MENTE – RESPIRACIÓN
El objetivo es entrar en vacío. Y para ello tenemos que ir deshaciéndonos de ciertos patrones de conducta habituales, tan habituales que pasaron a ser parte de nuestro cotidiano.
El primer paso es la relajación.
El cuerpo es el aspecto de nosotros mismos que mejor percibimos, es el más concreto y material, por lo tanto es el primer punto de la práctica. Para algunas personas es más fácil relajar y ‘olvidarse’ del cuerpo que para otras. Por eso hay diversas técnicas, según las características de cada uno.
Las posturas ayudan a hacernos conscientes del cuerpo, y su correcta ejecución lo regula naturalmente. Estas pueden ser estáticas o dinámicas. Es bueno comprender que el cuerpo está relacionado con las acciones y actitudes. La postura es un entrenamiento para la vida.
Cuando el cuerpo duele, nos avisa que está ahí, nos pide atención y se la damos, suavemente.
Cuando el cuerpo duele, nos avisa que está ahí, nos pide atención y se la damos, suavemente.
La mente trabaja todo el tiempo en tres planos, conciente, subconciente e inconciente. El hombre en su cotidiano tiene presente principalmente el primero, sin embargo los otros dos actúan sin cesar; es allí en la mente subconciente e inconciente donde reside la poderosa fuerza creativa del ser humano. Acceder a esa sabiduría, implica acallar a la primera, serenarla, para entrar en contacto con las otras dos y así conocer su potencial.
Conciente – plano del cuerpo físico – energía vital
Subconciente – Emociones – Alma
Inconciente – plano del ser eterno – Espíritu
Depender sólo del intelecto y de la información de los sentidos (cuerpo físico) es desperdiciar la fuerza creativa y nutritiva de la que disponemos. La meditación puede restaurar las ideas cristalizadas, que nos hacen accionar de determinada manera sin que tengamos control sobre eso. Para estar en la raíz de la creatividad hay que despertar la parte dormida que tenemos, conectarse con la realidad natural, con el ritmo de la naturaleza. A través de la relajación profunda entramos en contacto con esa parte de nuestro ser, y sólo una vez que tenemos conciencia de la energía disponible, podemos hacer uso de ella.
‘Donde está la mente, está la energía’.
Hay que comprender que no somos seres humanos con un espíritu, sino que somos seres espirituales viviendo una experiencia material.
O dicho con otras palabras, somo energía vital habitando un cuerpo.
La respiración es el fundamento de la actividad vital.
Y tiene la particularidad de ser aquella función natural sobre la cual tenemos incidencia en nuestro interior con solo posar nuestra conciencia en ella.
A través de la respiración podemos ingresar en nuestro metabolismo. Entre otras funciones ayuda a calmar el cerebro, reduce la presión sanguínea, rejuvenece las células, reduce la adrenalina y el lactato en la sangre e incrementa las ondas alfa.
Esto indica que el metabolismo de todo el cuerpo disminuye, toda célula y tejido disminuye su consumo, pero aumenta su almacenamiento de energía, un factor muy significativo en la conservación de la salud y eliminación de la enfermedad.

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