martes, 20 de mayo de 2014

La historia de Asanga

La historia de Asanga

Me gustó esta historia que leí hace varios años, se las comparto.

Asanga (siglo IV) decidió hacer un retiro de meditación concentrado en la conciencia del Buddha Maitreya, con la ferviente esperanza de ser bendecido y recibir de él la mayor enseñanza. Durante seis años meditó, pero no tuvo la experiencia de un sueño auspicioso. Por lo tanto abandonó el retiro y abandonó su ermita.
Al transitar un camino cerca de la cueva, se encontró con un señor que pulía una enorme barra de hierro con un trozo de seda. Asanga intrigado le preguntó qué hacía. –Necesito una aguja y me estoy haciendo una con esta barra de hierro.
Asanga se preguntó si él estaba poniendo un esfuerzo considerable en su práctica espiritual.
Por eso giró en sentido contrario y volvió a la cueva.
Pasaron tres años más de práctica sin recibir ninguna señal de Maitreya. Pensó ‘estoy seguro que jamás lo conseguirè’ y volvió a marcharse.
Al pié de la montaña vió a un hombre que afanosamente frotaba una roca con una pluma. Entonces Asanga le preguntó qué hacía. El hombre le contesta –esta roca tapa el sol de mi casa, por eso he decidido librarme de ella.
Sorprendido por su falta de dedicación Asanga volvió a sus prácticas acéticas.
Después de tres años más decidió el abandono definitivo de su intento de contactarse con Maitreya. Inició su caminata hacia un poblado cercano y a un par de horas de transitar el camino se encuentra en una cuneta con un perro malherido. Este animal sólo tenía las patas delanteras, ya que las traseras no estaban y lo que quedaba estaba lleno de gusanos. Pese a esto el perro hacía dramaticos intentos de ladrarles a los transeúntes. Asanga quedó abrumado por el hecho y se cortó un pedazo de su carne y se la arrojó como alimento. ¡Su compasión se estremeció! Se agachó para no levantarlo e intentó sacarle con la legua todos los gusanos, se acercó un poco mas, cerró los ojos y se dio cuenta de que estaba lamiendo la tierra… abrió los ojos y miró hacia arriba. El perro había desaparecido y en su lugar estaba Maitreya envuelto en un haz de luz tremenda. Y Asanga murmuró -¡¿Porqué no te has aparecido antes?! – No es que no me haya aparecido antes- le contestó Maitreya dulcemente –Es que tu karma negativo y tu oscurecimiento impedían verme. Tus doce años de práctica lo disolvieron levemente y por eso has podido ver al perro; luego gracias a tu compasión auténtica todos esos oscurecimientos han quedado completamente eliminados y ahora con tus propios ojos puedes verme ante ti, si crees que no es así cárgame sobre tu hombro y ve si alguien puede verme. Asanga carga a Maitreya y le pregunta a la gente -¿Qué llevo sobre mi hombro? La mayoría decía nada, solamente una anciana que había eliminado parte de su karma negativo le respondió –Llevas el cadáver putrefacto de un perro viejo, nada más.
Asanga comprendió el poder ilimitado de la compasión transformando su karma con tal intensidad de poder ver al Buddha Maitreya.

A continuación lo condujo a un reino celestial donde le dio muchas enseñanzas sublimes que se cuentan como las más importantes de los seguidores de los Buddhas.


Imagen de http://mlei.co/blog/

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