La historia de Asanga
Me gustó esta historia que leí hace varios años, se las comparto.
Asanga (siglo IV) decidió hacer un retiro de
meditación concentrado en la conciencia del Buddha Maitreya, con la ferviente
esperanza de ser bendecido y recibir de él la mayor enseñanza. Durante seis
años meditó, pero no tuvo la experiencia de un sueño auspicioso. Por lo tanto
abandonó el retiro y abandonó su ermita.
Al transitar un camino cerca de la cueva, se
encontró con un señor que pulía una enorme barra de hierro con un trozo de
seda. Asanga intrigado le preguntó qué hacía. –Necesito una aguja y me estoy
haciendo una con esta barra de hierro.
Asanga se preguntó si él estaba poniendo un
esfuerzo considerable en su práctica espiritual.
Por eso giró en sentido contrario y volvió a la
cueva.
Pasaron tres años más de práctica sin recibir
ninguna señal de Maitreya. Pensó ‘estoy seguro que jamás lo conseguirè’ y
volvió a marcharse.
Al pié de la montaña vió a un hombre que
afanosamente frotaba una roca con una pluma. Entonces Asanga le preguntó qué
hacía. El hombre le contesta –esta roca tapa el sol de mi casa, por eso he
decidido librarme de ella.
Sorprendido por su falta de dedicación Asanga
volvió a sus prácticas acéticas.
Después de tres años más decidió el abandono
definitivo de su intento de contactarse con Maitreya. Inició su caminata hacia
un poblado cercano y a un par de horas de transitar el camino se encuentra en
una cuneta con un perro malherido. Este animal sólo tenía las patas delanteras,
ya que las traseras no estaban y lo que quedaba estaba lleno de gusanos. Pese a
esto el perro hacía dramaticos intentos de ladrarles a los transeúntes. Asanga
quedó abrumado por el hecho y se cortó un pedazo de su carne y se la arrojó
como alimento. ¡Su compasión se estremeció! Se agachó para no levantarlo e
intentó sacarle con la legua todos los gusanos, se acercó un poco mas, cerró
los ojos y se dio cuenta de que estaba lamiendo la tierra… abrió los ojos y
miró hacia arriba. El perro había desaparecido y en su lugar estaba Maitreya
envuelto en un haz de luz tremenda. Y Asanga murmuró -¡¿Porqué no te has
aparecido antes?! – No es que no me haya aparecido antes- le contestó Maitreya
dulcemente –Es que tu karma negativo y tu oscurecimiento impedían verme. Tus
doce años de práctica lo disolvieron levemente y por eso has podido ver al
perro; luego gracias a tu compasión auténtica todos esos oscurecimientos han quedado
completamente eliminados y ahora con tus propios ojos puedes verme ante ti, si
crees que no es así cárgame sobre tu hombro y ve si alguien puede verme. Asanga
carga a Maitreya y le pregunta a la gente -¿Qué llevo sobre mi hombro? La
mayoría decía nada, solamente una anciana que había eliminado parte de su karma
negativo le respondió –Llevas el cadáver putrefacto de un perro viejo, nada
más.
Asanga comprendió el poder ilimitado de la
compasión transformando su karma con tal intensidad de poder ver al Buddha
Maitreya.
A continuación lo condujo a un reino celestial
donde le dio muchas enseñanzas sublimes que se cuentan como las más importantes
de los seguidores de los Buddhas.
Imagen de http://mlei.co/blog/

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