martes, 20 de mayo de 2014


¿Qué es la meditación?

La meditación es un estado de conciencia.
Es estar plenamente en el presente, aquí y ahora.
Es entrar en el vacío, acallar la mente y estar imbuidos en el momento presente, único tiempo en que funciona el universo y en el que la vida está disponible (insisto con estos términos en cada escrito, lo sé, es apropósito).
La meditación no pertenece a ninguna cultura en especial, es señal de conexión universal.
En todo el mundo y en distintas épocas diversas personas (monjes, médicos, campesinos, chamanes, yoguis, sabios, taoístas, astrólogos de distintas escuelas) han ido comprendiendo la relación del hombre con el universo que lo rodea a través de la intuición, la práctica, la investigación y el contacto con la naturaleza, y los han transmitido a las generaciones siguientes. Tanto en La India, China, Japón, o en la América precolombina.

Hay que ‘dejar de hacer’

El primer paso es dejar de hacer para que la energía del presente se manifieste.
El obstáculo  con el que el hombre se encuentra es la mente. La mente trabaja sin descanso, día y noche, teje y entreteje emociones, pensamientos, sentimientos, ilusiones, intentando siempre ordenar la realidad, a la cual muchas veces percibe como caos. Ella nos ayuda a comprender el mundo, a darle forma; sin embargo para acceder a la realidad de las cosas, la mente debe ser acallada.

Donde está tu atención, está tu energía.

En los procesos de sanación, física, mental, emocional, que la mente esté llena de pensamientos vinculados al pasado o al futuro, no colabora en absoluto. Necesitamos hacernos de la energía del presente para poner en funcionamiento y cultivar aquello que necesitamos en el diario vivir.
Por eso el estado de meditación, vacía la mente, y permite que entre la energía necesaria para aquello.
Es un camino de autoconocimiento y autoentrenamiento, que pone en nuestras manos las herramientas necesarias para promover nuestro bienestar, tener claridad, lucidez, acceder a un tipo de sabiduría inusual, fomentar la intuición y la salud integral de nuestro ser. Esto nos lleva a fijar metas en cualquier nivel, y recibir el alimento físico, mental y espiritual adecuado para llevarlas a cabo.

Así y todo en la meditación toda búsqueda debe terminar 


En la meditación solo hay que estar aquí, la búsqueda que está predeterminada debe cesar
para no volver a caer en un estado de deseo no correspondido. Debemos entrar en orden y
sin esfuerzo, ya que cualquier esfuerzo distorsiona. Tiene que surgir en forma espontánea
la virtud, que es el mismo orden y surge cuando hay comprensión del desorden.


Y lo realmente importante: LA PRÁCTICA


Leer es bueno, conocer técnicas (las hay tantas como personas que meditan en el mundo) también, pero es de la experiencia meditativa de donde obtenemos el fruto.


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